martes, 17 de junio de 2008

La fábula de Claudia

La cineasta boricua triunfa en certámenes en todo el mundo con su corto ‘El año del cerdo’.

Por Eliván Martínez Me
rcado / Comentarios a emartinez1@elnuevodia.com

La boricua Claudia Calderón desperdiciaba sus días creativos tirada en el sofá de la casa de su madre en Trujillo Alto, frustrada porque la Universidad de Nueva York no la había aceptado en el programa de cine, a pesar de su talento como cineasta. Pero su progenitora la sacó del estancamiento. “Me agarró, me metió dentro de una maleta y me mandó a Cuba”, cuenta la menuda joven de 27 años, tras participar de una sesión de fotos en la que modeló y dio saltos sin que nadie se lo pidiera. Había ido a estudiar en 2004 en la cubana Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, de la que se graduó el año pasado como directora, con uno de los mejores cortometrajes filmados en 2007: El año del cerdo.
Su obra se presenta esta semana en el Festival Internacional de Cine de Shangai, tras ganar una ristra de certámenes en América Latina, y exhibirse a principios de este mes en la ciudad israelí de Tel Aviv, y en el prestigioso Tribeca Film Festival de Nueva York, en mayo pasado. A Claudia le sucedió algo grande, como el protagonista de su historia esperaba que le sucediera.
Chang trabaja en un restaurante del Barrio Chino de La Habana, como repartidor de comida a domicilio, según la historia. Cada vez que toca una puerta, provoca cambios en la vida de otros, pero no se da cuenta de que es capaz de provocarlos en sí mismo. La pieza de 10 minutos está montada como una fábula china, y con la estética de las pinturas del país asiático, en las que aparecen figuras con vestuario de un solo color, pero el fondo de la escena tiene muchos detalles. Está inspirada al mismo tiempo en el cómic portugués ‘La peor banda del mundo’, que muestra a gente triste y enajenada de los demás pero unida por un hilo conductor. En este caso los personajes viven en un mismo edificio del barrio y reciben la comida china que les manda Chang.
La cineasta hizo la película y el guión con colegas estudiantes de Brasil, Chile y Colombia, y dirigió a un equipo de más de 40 profesionales probados, entre los que se encontraba Erick Grass (Madrigal, 2006), uno de los mejores directores de arte de Cuba. Al terminar la pieza, la envió a la consideración del Festival Internacional de Cortometrajes de Sao Paulo de 2007, uno de los más importantes en la disciplina, a instancias de su colega brasileño Leopoldo Nakata, aunque ella tenía sus dudas. Fue una sorpresa ganar el premio al mejor corto en la muestra latina de ese certamen, y así comenzó una sucesión de éxitos en 2007. En Caracas, en el Festival de Cortometrajes Estudiantiles VIART, ganó el reconocimiento a la mejor pieza de ficción. En Los Premios Caracol en La Habana, se alzó con los premios de mejor guión y dirección de cortos de ficción. Obtuvo el tercer lugar en el certamen Telefe Cortos en Buenos Aires. Y este año ganó el premio al mejor guión en el uruguayo Festival de Cine La Pedrera, y participó en el festival de cine y música de la ciudad serbia de Küstendorf, que organiza el cineasta Emir Kusturica, laureado con dos Palmas de Oro en el Festival de Cine de Cannes.
Hoy sigue soñando con que le pase algo grande. “Quiero producir ideas que tengan que ver con la manera en que veo el mundo”, sostiene. “No porque sienta que mi mirada sea algo grande, ni tenga este ego cabrón, pero quiero decir cosas, mostrar el comportamiento humano, quiero decir que hago arte, algo honesto, poner en práctica todas las disciplinas que he aprendido”'.
Durante los años de escolar aprendió ballet en una academia de baile en Santurce hasta los 14 años, y fue soprano en el Coro de Niños de San Juan, que la llevó a cantar como solista en la Expo de Sevilla en 1992 y en la sala de conciertos Carnegie Hall de Nueva York, en 1996. “Hija de padres divorciados, tenía muchas actividades culturales para entretenerme”.
Estudió Lenguas Extranjeras en la Universidad de Puerto Rico, donde vio películas de Francia e Italia, lo que le hizo entender que le encantaba el cine. Se cambió al departamento de Comunicación Pública de la misma institución académica, donde aprendió cine hasta su graduación en 2003, cuando empezó a trabajar en producciones. Hasta el eventual rechazo de la Universidad de Nueva York, donde sin embargo pudo tomar un curso corto de producción durante un semestre.
“Pero lo que en verdad quiero hacer, después de toda esa paja que he dicho, lo que en verdad en verdad en verdad me gustaría hacer es montar una banda de rock. Y auspiciar muchos grupos que están haciendo cosas buena música en Puerto Rico y ser productora y una actriz de siete pares”. Y se le escapa una carcajada, riéndose consigo misma.
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